Hay gente, como dice Merino, que supone que los niños son una solución de ternura y disparates. El problema es que refutan tácitamente otros ingredientes tempranos del alma: egoísmo, rabia, ironía, crueldad, hipersensibilidad al abandono, clasismo. Hay mucho más, sin duda. Y es justo con ese pliegue adorable-detestable con el que también puede hacerse literatura.…





