Por @letrasminimas; @pedro.j.vallejo
¿Qué se esconde detrás de una pareja multimillonaria que parece tener la vida resuelta en las costas de La Riviera Francesa? Locura, infelicidad, conveniencia, hastío. De eso se trata esta novela de F.S. Fitzgerald en la que, a través de una estructura de tiempos intercalados, el escritor nos muestra la verdadera realidad de unos personajes que al principio daban la sensación de ser perfección y clase, pero que en el fondo solo se han encargado de desgarrarse mutuamente.
Leer “Suave es la noche” es adentrarse en un mundo en el que los diálogos suenan más reales incluso que nuestras conversaciones y en donde la poética de Fitzgerald nos deja escenas grabadas a fuego; escenas como aquella en la que la hermana de un muerto en combate llega a un cementerio lleno de lápidas sin nombre y debido a que no sabe dónde dejar las flores que había llevado decide ponerlas encima de cualquier tumba.
Una novela que nos muestra —con la implacabilidad de las verdades incómodas— que después de la cima siempre hay un acantilado y que las sombras de la noche nunca son tan suaves como parecen.

No te tragues ese sapo, comenta: