Por @letrasminimas; @pedro.j.vallejo
Es un pesimismo que reconforta, que salva. No se trata de ideas trasnochadas sobre el sufrimiento por el sufrimiento, el dolor por el dolor, sino que es un libro lleno de reflexiones luminosas sobre cómo la insignificancia de la vida es la medida para cuestionar el peso que algunas veces le damos a la alegría o la tristeza.
Además, Schopenhauer tiene una impresionante capacidad literaria para construir imágenes que le hacen juego a sus planteamientos filosóficos. Como esa en la que, a propósito de la idea de la voluntad de vivir como algo que trasciende a cada individuo y que en realidad hace parte de la especie humana, asemeja la vida de las personas a gotas de lluvia que caen en un aguacero hasta formar un arcoíris que se mantiene sin importar cuántas gotas sigan cayendo.
¿Leerlo es encontrarse con una visión desencantada del mundo? Sí, pero ese desencanto nos ayuda a entender que al final todas las nueces estaban vacías sin importar qué tan dorada o podrida tuvieran la cáscara.

No te tragues ese sapo, comenta: