No se puede escribir demasiado cuando se sostiene un cuerpo que necesita el tuyo. Pero quizá no haga falta decir más. De nuevo, la literatura nos permite vivir nuestra vida viviendo otras vidas; a mí me permite, hoy, a cincuenta días de haber parido y no haberme muerto, que, mientras mi hijo come leche, yo…
Si nada en el agua y salta en el suelo, puede ser sapo. si nada de nada, no.
Nada en el agua y salta en el suelo, sé un sapo.

